Me vuelvo loca.

Cómo hacerle caso a la razón cuando el corazón no deja.

Quisiera mirar hacia atrás para convertirme en estatua de sal y no sentir más.

Me arrastro dentro de mi cuerpo para llegar a su centro y escarbar, escarbar, escarbar.

Me rompo.

Choco contra murallas de piel infinitas.

Locura.

Me enfrento al túnel de mi profundidad y miro hacia atrás pero no hay sal.

Mis sentidos me empujan a través de las paredes de mi ser y, de repente…

Veo.

Mis ojos se reflejan en aquel espejo pero no los reconozco como míos.

No soy dueña de mi cuerpo, sólo una invitada, y me doy cuenta de que…

Soy testigo.

Soy la que ve.

Soy la que siente.

Soy.

Paz.

Silencio.

Cordura.

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