Déjame sentir como siento y no te avergüences de ti mismo poniéndome contra mí, porque más allá de ser una debilidad...
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Déjame sentir como siento y no te avergüences de ti mismo poniéndome contra mí, porque más allá de ser una debilidad...
¿Quién no se apuntaría a participar en algo así? Pues bien, en este segundo "Siempre hay una primera vez", os voy a compartir mi inolvidable experiencia en el primer encuentro llevado a cabo este miércoles. (Me froto las manos y me pongo a ello).
Soñé que había hecho demasiado daño. El mal era como un mar sin fondo ni límites. "Ya no hay esperanza para ti", pensé.
Suspiro. La indignación no me deja tranquila y una inquietud molesta me da golpes en el alma.
Pues bien, si bien es cierto que no he estado escribiendo todo lo que me pedía este cuerpo español, sí he hecho mis pinitos del oro en dos áreas que quiero compartir con vosotros. Hoy, os comparto una de ellas: La primera vez que me lanzo y publico en...
--Ya, ¿pero qué pasa si te mueres? Es que yo no me quiero olvidar de ti. ¿Qué pasa si me olvido de ti? No puedo olvidarme, no quiero separarme de ti, no quiero... Yo, yo... quiero estar contigo para siempre, no puedes desaparecer, y yo tampoco quiero desaparecer.
Hoy me acerco por aquí para cumplir con una deuda que tenía pendiente. No me había olvidado de ella, pero por a, b o c, la he ido aplazando hasta este presente que se desliza sobre el teclado.
A principios de año me topé con este maravilloso blog de escritura. Digo maravilloso, porque toca una temática que me vuelve loca (entre otras muchas que, por cierto, son muy útiles para los del oficio), la FANTASÍA.
A veces ser testigo de mí misma, de mis pensamientos, de las motivaciones que me empujan a decir o hacer algo, no es fácil.